
Me decidí por fin a lavar el vaso…
Con tus labios dibujado…
Vacié ya la nevera…
De productos desnatados…
Le he dado la vuelta al colchón…
Y ahora duermo en tu lado…
La trilogía de Millenium…
Al vecino se la he regalado…
Tu crema para las líneas de expresión
La he acabado yo empleando…
Ya no tengo aquel pañuelo…
De tu olor impregnado…
Y al camarero del Starbucks…
Le he dicho que estás de Erasmus…
Nada de ti ya me queda…
Excepto el corazón despedazado…